… del acomodamiento.

27 02 2012

Van pasando las estaciones en las que el tren se detiene, algunas unos breves instantes, otras incluso largos periodos de tiempo.
Ves gente que baja y sube, que cambia de tren. Los hay que suben por primera vez y los hay que se bajan definitivamente. Conforme avanza el tren vas conociendo a sus ocupantes, algunos brevemente y con otros entablas conversaciones largas y entretenidas, Incluso hay quien no llega a saludarte nunca.
En la soleada ventanilla veo pasar estaciones en las que me bajaría al menos a echar un café, en otras me quedaría bastante para luego volver a mi tren.
Tengo la sensación de que las estaciones se van acabando, cada vez para más tiempo entre una y otra y cada vez, el calor del sol de mi ventana me adormece y me cuesta más asomarme a mirar. El acomodamiento, o el miedo a que pase algo que no puedo controlar me impiden, me atan a mi asiento y cuando el tren arranca y la estación se ve lejana, pienso que debería de haber echo lo contrario a l que hice, pero el tiempo me hace olvidar y me miento pensando que otra vez volverá el tren a esa estación, cosa que nunca pasa.
Me acuerdo de la estación que pasé, me gustaría que el tren pasase de nuevo, aunque solo sea para volver a ver lo que cuando cierro los ojos me hace sonreír.

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