Vuelta de Gredos

3 08 2008

Me da mucha pena abandonar las montañas. El lugar en el que ni los dias ni las horas importan. Tan solo el fragil viento meciendo las copas de los pinos y las estrellas (todas las de este universo) alumbrando la noche tranquila.

Ahora, a la distancia, cada vez que cojo el coche, o guardo la mochila, o miro al cielo estrellado… cierro los ojos y me transporto allí, donde mis sueños se han hecho realidad, donde volvería cada vez que pudiese a emcontrar esos minutos de felicidad que allí obtuve.

Os dejo un par de fotos, que aunque no muy representativas son una parte de aquel entorno que se me antoja algo lejano, pero que está muy cerca en mi corazón.

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Espero volver pronto. Un trozo de mi corazón y de mi alma se quedaron allí y volveré a buscarlos.

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2 responses

26 08 2008
Baty

Es curioso como funciona un campamento. Uno se va lleno de pensamientos, sensaciones, preocupaciones, cosas pendientes, agobios y todo tipo de lastres…..pero a cada km que uno se va alejando del lugar donde residen todas esas cuestiones van desapareciendo de nuestra mente….te evades…..te sientes pleno cada dia que pasa, te sientes feliz y lleno de vida……y cuando vuelves…….zas! aparecen de nuevo los demonios de tu mente y te van vaciando todas esas buenas vibraciones de un campamento….dejando sólo la nostalgia y el deseo de volver de nuevo a la naturaleza rodeado de buenos amigos.

27 08 2008
javier

El campamento es como un cargador de baterias, vuelves con toda la energía a tope y eres capaz de enfrentar tus demonios a pecho descubierto, pero eso te debilita y te achica. Lo mejor, afrontarlos uno a uno, con paciencia y terminar con ellos, no vale dejarlos malheridos. No hay que pensar que hay muchos y la batalla será dificil, sino que todos son mas bajitos y además que solos no son nada.
Animo, ¡a por ellos!




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